Fabricación de bicicletas en Europa: ventajas de un cambio de modelo imprescindible - Panot
operario pintando cuadro de una bici PANOT

Fabricación de bicicletas en Europa: ventajas de un cambio de modelo imprescindible

22 de diciembre de 2021

La llegada de la pandemia ha sido un catalizador de cambios en la sociedad y la industria. Muchos de ellos estaban en el horizonte y la actual situación solo ha servido para acelerarlos. En la industria del ciclismo ha quedado patente que la total centralización de producción de bicicletas a gran escala en Asia es un modelo cuyos puntos negativos empiezan a superar a los positivos.

En general, y no solo hablando específicamente de la industria de la bicicleta, el nuevo paradigma que se plantea a nivel industrial y de consumo sitúa la producción local y de proximidad como un pilar básico e imprescindible de cualquier sector que quiera seguir siendo competitivo. No solo a nivel comercial, sino también a nivel ecológico. No hablamos de un futuro lejano. Hablamos del presente más inmediato.

Reducir la huella de carbono de cada bicicleta

La reducción de la huella de carbono que hay tras la fabricación de cada producto es una prioridad mundial. La huella de carbono representa la cantidad de gases de efecto invernadero que se emiten durante la producción y vida útil de un producto. Reducir el transporte necesario para llevar un producto a su punto de consumo es el paso más obvio y rápido para incidir en ese apartado. Traducido a una acción real significa acercar las fábricas donde se producen las bicicletas a sus potenciales consumidores. Es decir, bicicletas fabricadas en Europa para los ciclistas europeos. Permitiría poner punto y final al transporte marítimo de bicicletas, uno de los medios de transporte más contaminantes del planeta, para optar por alternativas más sostenibles. Según un estudio publicado en 2019 por The Guardian, los 15 barcos más grandes del mundo emitían tanta contaminación atmosférica como 760 millones de automóviles. A día de hoy, las grandes producciones de bicicletas se transportan por vía marítima desde Asia.

Ventajas de las fábricas de bicicletas locales

Traer la producción a Europa no solo supone una reducción de la huella de carbono generada por cada bicicleta. Este modelo de fabricación trae consigo una larga lista de ventajas. Por un lado, contar con una producción local significa disponer de una mayor flexibilidad e inmediatez en la producción. Fabricar las bicicletas necesarias en cada momento adaptándose con mayor facilidad a la demanda. Esa eficiencia también contribuye a una reducción de la huella de carbono y un aprovechamiento total de los recursos. Los tiempos de entrega mejoran enormemente y cada nueva fábrica local contribuye a fortalecer el tejido industrial y el panorama laboral de las regiones donde se instauran, un nuevo motor económico para fortalecer la salida de esta crisis. Pero no acaban aquí esas ventajas. Las fábricas europeas están sometidas a las normativas europeas que garantizan una serie de derechos a sus trabajadores y la aplicación de normas estrictas en relación a la contaminación, tratamiento de residuos y control de calidad de los productos.

¿Qué frena la implantación de las fábricas de bicicletas en Europa?

Vistas las ventajas, parece evidente que el porcentaje de fábricas de bicicletas en Europa debería ser mayor. Y, la realidad, es que estamos en pleno proceso de cambio. Pero esos resultados no son visibles de un día para otro. Solo hay un gran motivo que frena, o ralentiza, la implantación de nuevas fábricas de bicicletas en nuestro continente: el económico.

Arrancar una nueva fábrica supone una importante inversión inicial que debe ser estudiada en profundidad por cada marca. Si bien su viabilidad a largo plazo es indiscutible desde el momento en que la variable de la sostenibilidad entra en juego. Son movimientos que requieren un tiempo de estudio y ejecución importantes. Una clave del éxito de estos modelos de producción local está en lograr que el precio final de las bicicletas no se vea incrementado. Mientras la competitividad de Asia se basa, principalmente, en su mano de obra barata, Europa debe escoger el camino de una mayor eficiencia productiva, vía automatización de procesos y optimización de recursos, para ser una alternativa viable también en coste.

A pesar de ello, el paso de parte de la producción de bicicletas a Europa ya es una realidad, y un hecho que crecerá de forma exponencial los próximos años. PANOT forma parte del cambio desde su inicio, y como abanderada de una movilidad urbana sostenible y ecológica, fabrica sus bicicletas en Europa desde su creación.

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